El establecimiento presenta una propuesta con identidad propia, basada en un formato de degustación de pizzas, una idea poco habitual dentro del sector y que aporta frescura, dinamismo y un enfoque gastronómico más exploratorio. Esta originalidad convierte la experiencia en un recorrido por distintos estilos, técnicas y preparaciones, algo que destaca especialmente dentro del panorama actual. La localización estratégica del local refuerza aún más este concepto, atrayendo a un público curioso y abierto a nuevas experiencias culinarias.
A nivel conceptual, el proyecto está bien orientado y muestra un potencial notable. Sin embargo, el formato degustación exige un nivel técnico particularmente alto: cada tipo de pizza debe ser tratado con sus propias reglas para conservar autenticidad y coherencia. En este sentido, uno de los aspectos clave a mejorar es la uniformidad en las masas, ya que actualmente se utiliza la misma masa para el padellino y para la pizza contemporánea. Cada estilo requiere procesos distintos de hidratación, fermentación y cocción para expresar correctamente su carácter.
Para que esta propuesta —tan original como ambiciosa— alcance su máximo nivel, es imprescindible diferenciar masas, técnicas y tiempos de elaboración, permitiendo que cada pizza represente con fidelidad su estilo. Con este trabajo técnico adicional, el formato degustación podría convertirse no solo en un atractivo diferenciador, sino en un referente innovador dentro del panorama pizzero.
La idea destaca por su creatividad: con un refinamiento técnico más profundo, este original formato tiene todas las condiciones para consolidarse como una experiencia gastronómica única y memorable.




